Cuenca, tierra conquistada
La historia de la provincia de Cuenca está indisolublemente ligada a la historia de su homónima ciudad. No se puede entender la una sin la otra.
En el período prehistórico, Cuenca, estuvo poblada por pueblos de origen celtíbero, al noreste de la provincia estaban los lusones y en el centro los olcades, cuyo carácter guerrero les llevó a luchar contra los cartaginenses que finalmente se instalaron en la península ibérica.
Tras los cartaginenses llegaron los romanos, que construyeron las primeras ciudades en la zona como Ercávica, pero no es hasta la conquista musulmana, cuando se construye la fortaleza de Qūnka origen de la actual ciudad.
Tras la ruptura del Califato de Córdoba, Cuenca, queda bajo el dominio del Taifa de Toledo que trajo consigo un florecimeinto cinetífico-cultural a la zona, a pesar, de las rebeliones internas y de las incursiones cristianas para reconquistar el territorio.
El 21 de septiembre de 1177, el rey Alfonso VIII de Castilla conquista la ciudad de Cuenca tras 9 meses de asedio. Pasados 13 años le otorga el Fuero de Cuenca, clave para el desarrollo medieval de la ciudad y de su provincia, y en 1257 el rey Alfonso X el Sabio le concede el título de ciudad.
A lo largo de la Edad Moderna, Cuenca, experimenta una gran prosperidad gracias al comercio de paños y a la producción de alfombras, llegando a tener 15 000 habitantes en el siglo XVI. Pero a finales de este siglo y principios del siguiente, una serie de calamidades hace que la población se reduzca drásticamente.
Ya en el siglo XVIII, durante el reinado de Carlos III, el Conde de Floridablanca promueve la creación de Castilla La Nueva creándose las provincias de Cuenca, Guadalajara, La Mancha y Toledo, y consiguiendo así, la ciudad de Cuenca, la capitalidad de su provincia.
En los convulsos siglos XIX y XX, la ciudad de Cuenca fue recuperando su gloria pasada, gracias sobre todo al florecimiento del turismo, actual motor de su economía. Mucho tuvo que ver que el casco antiguo fuese declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996.
Parque Natural Serranía de Cuenca
Al noreste de la provincia de Cuenca y dentro del sistema ibérico, limitando con Guadalajara y Teruel, se encuentra la Serranía de Cuenca y dentro de ella, el Parque Natural Serranía de Cuenca, que desde el 2007 cuenta con una protección extra.
El parque destaca por ser una de las masas forestales más extensas de España. En su parte baja destacan la encina y el pino. Mientras que en la media, los robledales juntos con los cascarrales, y en el piso superior, por encima de los 1 500 metros, crecen bosques de pinos silvestres, además de acebos y tejos.
Otro de los puntos fuertes del parque es su alta biodiversidad, al igual que con la flora, dependiendo a qué altura nos encontremos, la fauna es diferente. En los ambientes de montaña destacan los jabalíes, los ciervos, los corzos, los muflones, además de las aves que anidan en los escarpes como el buitre leonado, el alimoche común o el halcón peregrino; así como otros animales ligados a los pinares de la zona como azores o gavilanes.
Tampoco podemos olvidarnos de la biodiversidad hidrológica, sus aguas, que poseen la condición de “aguas trucheras”, constituyen una reserva de esta especie junto con otras, siendo algunas endémicas como el barbo, la bermejuela o el cachuelo.
Geológicamente, el Parque Natural Serranía de Cuenca nos muestra un paisaje casi de cuento de hadas gracias a los efectos del modelado kárstico que durante siglos ha ido creando hoces, cañones, muelas y tomargales, cuyas muestras más reconocidas son la Ciudad Encantada y Los Callejones de las Majadas.
Nacimiento de los ríos Cuervo y Júcar
Cuenca posee una red hidrográfica estructurada en dos cuencas, la del Júcar, que ocupa gran parte de la provincia, y la del Tajo, en la mitad noroccidental.
En esta última, se encuentra el río Cuervo cuyo nacimiento fue declarado Monumento Natural en 1991. A 1 469 metros de altitud, en la falda occidental de la Muela de San Felipe, nace el río Cuervo. Este brota de un manantial travertínico, sus aguas discurren por enormes estalactitas de roca calcárea que recubiertas de musgo forman unas chorreras mil veces fotografiadas.
A casi 20 km de distancia se encuentra el nacimiento del río Júcar, que en sus casi 500 km de recorrido trasncurre por tres provincias (Cuenca, Albacete y Valencia). Al pie del cerro de San Felipe, brota el Júcar, pero no es hasta atravesar el Estrecho del Infierno cuando tiene el suficiente caudal para formar un curso contínuo de agua que enriquezca el paisaje conquense.
Museos de arte contemporáneo
La ciudad monumental de Cuenca, Patrimonio de la Humanidad, es también una referencia en arte contemporáneo, para muestra, sus cinco museos sobre esta época artística.
El primero, el Museo de Arte Abstracto, fue fundado en 1966 por Gustavo Torner y Fernando Zóbel. Se encuentra ubicado en las singulares Casas Colgadas y exhibe de forma permanente una colección de pinturas y esculturas de artistas españoles de la generación abstracta de mediados del siglo pasado. El segundo es el Espacio Torner situado en la iglesia gótica del antiguo Convento de San Pablo, resulta complementario al primero mostrando 40 destacadas obras del artista.
El tercero es la Fundación Antonio Pérez se localiza en otro antiguo convento, concretamente el de las Carmelitas Descalzas. En sus cuatro plantas se muestran diferentes estilos desde el informalismo al arte pop.
Ubicado en la antigua iglesia de Santa Cruz, se encuentra el cuarto museo. La Colección Roberto Polo, este alberga obras de las vanguardias europeas de norte, centro y este.
El quinto y último es la Fundación García y Chico, situado en una antigua casa labor del Barrio del Castillo. Este museo de marcado carácter conquense recoge la obra artística de María Luisa Chico de Castro y José María García Gutiérrez.
Memoria de Roma
Tras siete siglos de romanización de Hispania, la península ibérica cuenta con innumerables vestigios de su paso.
Concretamente, Cuenca, cuenta con las famosas minas de lapis secularis (yeso especular) usado en todo el imperio como vidrio para sus ventanas. Actualmente se pueden visitar las minas de Osa de la Vega (Mina La Condenada), la de Torrejoncillo del Rey (Mina La Mora Encantada) y la Huete (Mina de Saceda del Río).
Además existen 3 yacimientos arqueológicos visitables correspondientes a las ciudades de Ercávica, Valeria y Segóbriga. Las tres tuvieron su importancia económica y comercial gracias al lapis secularis, lo cuál se refleja en sus edificios públicos como el foro, el teatro o anfiteatro.
Por último, cabe destacar, el mosaico de Noheda. A 18 km al norte de la ciudad de Cuenca, se encuentra la lujosa villa, lugar donde está uno de los mosaicos figurativos más importantes de España, una joya de 290 metros cuadrados.
Catedral de Cuenca
Si miramos la fachada de la catedral de Cuenca reconoceremos el primer gótico francés con exponenetes tan conocidos como el de Notre Dame de París.
Tras la conquista de la ciudad en 1177, la reina consorte, Leonor de Inglaterra, insta a su marido, Alfonso VIII, a construir una catedral que remarque la vuelta a la cristiandad de la ciudad.
Cuando todavía se estaba construyendo fue consagrada a San Julián, segundo obispo de Cuenca, pero en 1208, el obispo Rodrigo Ximénez de Rada, la consagra definitivamente a Santa María.
Los Callejones de las Majada y La Ciudad Encantada
En el Parque Natural Serranía de Cuenca, en el municipio de Las Majadas, encontramos el paraje natural de los Callejones. Estos son el resultado de siglos de erosión sobre las rocas calizas cretácicas creando curiosas formas como arcos, puentes, monolitos…
Tradicionalmente fueron usadas por los pastores para construir sus corrales y a finales de los 90 fueron el escenario escogido para recrear Arzebaiyán para la película de 007, El Mundo nunca es suficiente.
A casi 40 km al sur, en la localidad de Valdecabras, se encuentra otro ejemplo del modelado kárstico, quizás el más conocido, La Ciudad Encatada. Esta, al igual que los Callejones, es el resultado de la erosión de agentes atmosféricos como la lluvia, la nieve, además de cambios bruscos de temperaturas y de agentes biológicos.
Al igual que Los Callejones de las Majadas, La Ciudad Encatada, también fue un set de rodaje en 1982 de la mano de Conan el Bárbaro.
Amelia Fdez. Valledor