Santiago de Compostela y sus caminos

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El Camino de Santiago es una de las rutas de peregrinaje más importantes del mundo. Para entender su importancia hay que remontarse a los siglos VIII y IX, cuando gran parte de la península ibérica estaba bajo el dominio musulmán. 

En el norte se había creado no muchos años antes el reino de Asturias que iba extendiendo el cristianismo por la cornisa cantábrica.

Cuando el rey Alfonso II el Casto, recupera su trono en el año 791, tras ser depuesto por su tío Mauregato unos años antes, se descubre en tierras gallegas —bajo dominio de Alfonso—, la tumba del apóstol Santiago. Este junto a su séquito, se dirije hacia allí para mostrarle sus respetos a los restos, convirtiéndose así en el primer peregrino de la historia.

El descubrimiento de los restos y la creación de la ruta de peregrinaje, sirven al rey para afianzar su poder y su reinado frente a sus oponenetes.

El camino que hicieron el rey y su séquito es conocido hoy en día como el Camino Primitivo, este partía de Oviedo, la capital del reino, pasando por las Regueras, Grado, Salas… y demás pueblos del interior de Asturias hasta Lugo y de allí a Santiago. 

La dureza del camino, las condiciones climáticas adversas y el cambio de capitalidad del reino a León, hizo que la ruta primitiva fuese quedando en desuso en favor del llamado Camino Francés, que entraba a la península por Roncesvalles donde se unían los cuatro caminos principales franceses. El rey navarro Sancho III el Mayor y el leonés Alfonso VI fomentaron el uso de esta ruta que fue enriqueciendo las poblaciones por las que pasaba.

A día de hoy existen muchos caminos que llegan a Santiago de Compostela: el Francés, el Portugués, el del Norte, el camino de la Plata, el de Fisterra y Muxía…

Iglesia de piedra de dos torres situada sobre un paisaje rocoso junto al mar, en Muxía. En primer plano destacan grandes formaciones de granito y, al fondo, un monumento de piedra, bajo un cielo azul con nubes.EL FAVORITO DE PAISAJEROS

Camino de Fisterra-Muxía

Al igual que la expresión todos los caminos llevan a Roma, bien podríamos decir lo mismo de los de Santiago, con la excepción del Camino de Fisterra que toma la ciudad santa como punto de partida para adentrarse en el impresionate paisaje de los antiguos confines del mundo.

En los años 90 del pasado siglo, la Xunta de Galicia reconoció este camino como oficial, abriendo la veda al gran público.

El Camino Jacobeo de Fisterra y Muxía, añade 89 kilómetros a Fisterra y 87 a Muxía, pero tras haber conseguido la salvación en Santiago, bien vale unos días más de caminata para conocer donde ascendían las almas al cielo en la época prerománica.

Grupo de peregrinos con mochilas caminando por un sendero arbolado del Camino de Santiago, rodeado de vegetación y atravesado por los rayos del sol.Caminos de Santiago

La riqueza del Camino de Santiago radica en que el peregrino puede llegar a Santiago desde distintos puntos de la geografía.

Si vienes de Europa continental probablemente conozcas el Camino Francés que entra por Roncesvalles y recorre 774 km hasta Santiago. En cambio el Portugués tradicionalmente comienza en Oporto y entra a España por Tuy cruzando el río Miño.

Uno de los caminos más antiguos junto con el Primitivo es el del Norte, que entroncaba con este permitiendo a los peregrinos europeos llegar a Compostela sin pasar por la meseta musulmana.

Fachada barroca de la Catedral de Santiago de Compostela, con sus dos grandes torres ornamentadas, frente a la plaza y bajo un cielo azul despejado.Santiago de Compostela

Santiago de Compostela está ligada al Camino, como una madre a su hijo, pero en sus orígenes, la ciudad que hoy conocemos era una necrópolis de una antigua villa romana perdida en el tiempo. 

Tras el descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago, todo cambió y ese pequeño asentamiento se convertiría en una de las principales rutas de peregrinaje de la Edad Media y del siglo XXI.

La peregrinación a Compostela convirtió a la ciudad en el foco espiritual de Europa y en receptora de diversas corrientes culturales que la enriquecieron al igual que se fue enriqueciendo los tesoros del santuario. A causa de estos nuevos tesoros los normandos saquearon la ciudad en repetidas ocasiones, pero quiénes la devastaron en el 997 fueron las tropas de Almanzor, eso sí, respetando el sepulcro del apóstol.

A lo largo de los siglos la ciudad siguió creciendo en extensión y población, conformándose como un importante núcleo comercial, industrial, académico y estudiantil gracias a su universidad.

Plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela, con la fachada barroca de la Catedral de Santiago al fondo y varios visitantes recorriendo la amplia plaza empedrada, bajo un cielo azul con nubes.Catedral y plaza del Obradoiro

Llegar a Santiago de Compostela tras haber caminado kilómetros y kilómetros por las diversas rutas, y encontrarse ante la magnitud de la plaza del Obradoiro y la impresionante catedral genera cuanto menos el mal de Stendhal. 

En la plaza nos encontramos con el palacio de Rajoy, sede del ayuntamiento y de la Xunta de Galicia. En uno de los laterales se encuentra el hostpital de los Reyes Católicos, hoy sede del parador nacional de Santiago de Compostela. En el otro lateral está el colegio de San Jerónimo, que desde 1980 es la sede del Rectorado de la Universidad de Santiago. Y por último está la catedral. 

Esta tiene su origen en una pequeña capilla que mandó construir el rey astur Alfonso II el Casto tras el descubrimiento de la tumba del apóstol, la cuál recibó años más tarde el Perceptum regio que la convertía en la sede episcopal y le daba poder sobre los territorios circundantes.

A medida que este descubrimiento fue conocido en la cristiandad, tanto la ciudad de Santiago como su pequeña capilla fueron el destino de miles de peregrinos que deseaban la protección del apóstol, de ahí la necesidad de construir un templo mayor, que fue devastado durante el ataque de Almanzor. Viéndose de nuevo la necesidad de un nuevo templo prerománico, que pronto se quedaría pequeño. Gracias a que en esa época, Santigo era uno de los señoríos feudales más grandes de la Península Ibérica, se pudo comenzar la construcción de la catedral románica que conocemos hoy en día.

Un siglo más tarde, el rey leonés Alfonso VI y el arzobispo de la ciudad, Diego Gelmírez, idearon una catedral para y por los peregrinos, contratando con tal propósito a los mejores contructores de la época. Así es, como el Maestro Mateo llega a Santiago. Él es quién construye los últimos tramos de las naves, el famoso Pórtico de la Gloria, situada justo encima de la innovadora cripta ideada por él.

Con el tiempo se irían añadiendo a la planta románica elementos góticos, renacentistas y especialmente barrocos. Esa revolución estética del Barroco las encontramos sobre todo en el altar mayor, en su cúpula, en la Puerta Santa, en el embellecimiento de la Torre del Reloj y en la magnífica fachada del Obradoiro.

Pórtico de la Gloria

La obra cumbre del arte medieval de la catedral de Santigo, es sin duda, el Pórtico de la Gloria. 

Este ha sido objeto de una larga rehabilitación (10 años) para intentar corregir las filtraciones de agua y condesación, además de para recuperar la policromía original que se conservaba bajo el polvo y la suciedad.

La obra iconográfica del Maestro Mateo de contenido apocalíptico y salvítico se puede visitar bajo estrictas normas de seguridad.

Conjunto de bordones de peregrino decorados con calabazas y conchas de vieira, símbolos tradicionales del Camino de Santiago.Simbolismo del Camino

En caminos tan históricos como el de Santiago su simbología es una parte más de su historia.

Los caminos medievales eran difíciles de transitar por eso, los peregrinos usaban bastones o palos para los tramos más escarpados. Es este el origen del bordón, bastón tradicional de los peregrinos. Se cree que el origen etimológico viene de la palabra francesa bourdon, una lanza larga que usaban los peregrinos franceses. 

El bardón es una vara larga y recta de madera resitente cuya altura supera el hombro del peregrino.

Una vez realizado el camino, los peregrinos usaban la viera como insignia de haber llegado a Santiago, otorgándoles ciertas connotaciones religiosas y sociales. De ahí que los pillos de la época las vendiesen a la entrada de la ciudad a riesgo de ser excomulgados por parte de los prelados de la ciudad.

Viendo que la viera no funcionaba como reconocimiento de haber realizado el camino, las autoridades crearon la carta probatoria, claro antecedente de la Compostela. Esta permitía demostrar que se había hecho el camino, ya que en cada etapa realizada se ponía un sello.

En el siglo XVI los Reyes Católicos mandaron construir el Hospital Real para que cuando el peregrino llegase y demostrase que había realizado el camino presentando la Compostela, este pudiese ser hospedado durante tres días en el Hospital, privilegio que desapareció al convertirse en Parador Nacional en 1954.

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