Azores, una joya oculta

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Las islas Azores, situadas a 1375 km al oeste de Lisboa, constituyen un archipiélago autónomo perteneciente a Portugal. Formado por nueve islas de origen volcánico surgidas hace millones de años en la confluencia de las placas tectónicas euroasiática, africana y norteamericana.

La historia de las Azores se remonta al siglo xv cuando navegantes portugueses, por orden del infante Don Enrique, las descubrieron y colonizaron. Pronto, estas se convirtieron en un punto estratégico en las rutas marítimas entre Europa, África y América, recibiendo influencias culturales de varios continentes. A lo largo de su historia, las Azores, han sido testigo de conflictos, asedios, piratería y guerras.

Cada una de las islas tiene su propia  identidad. San Miguel, la de mayor tamaño, es conocida como la isla verde por sus paisajes exuberantes, bosques de laurisilva, lagunas volcánicas o la animada capital del archipiélago Ponta Delgada. Santa María, la más meridional y cálida, destaca por sus playas de arena clara, y gracias a su menor actividad sísmica, podemos encontrar numerosos fósiles marinos.

En las islas centrales, Terceira brilla por sus palacios, conventos, fortalezas e iglesias de corte renancentista, sobretodo en la ciudad de Angra do Heroísmo, designada en 1983 como Patrimonio de la Humanidad. Mientras, Fayal destaca por sus conos volcánicos, siendo los más conocidos el cráter gigante de Caldeira con 2000 metros de diámetro, y 400 de profundidad, y el volcán de Capeliños. La isla Pico mezcla verdes pastos con la escarpada Montanha do Pico, el punto más elevado de las Azores y de Portugal con 2351 m de altitud. San Jorge en cambio, es célebre por sus planicies y escarpádos acantilados a lo largo de todo el litoral. Por último, la isla Graciosa, la más al norte de las islas centrales, Reserva de la Biosfera desde 2007, se caracteriza por sus numerosas cuevas.

Para finalizar, las islas más occidentales de Flores y Corvo, la primera destaca por sus cascadas y lagos en antiguos cráteres, mientras que la segunda, la más remota y pequeña del archipiélago, fascina por su paisaje árido y ambiente tranquilo.

Arcos de las Portas da Cidade de Ponta Delgada, en São Miguel, con su característica arquitectura de piedra volcánica y el tradicional pavimento de calçada portuguesa.Ponta Delagada

Ponta Delgada, situada en la isla de San Miguel es una ciudad dinámica y con una vibrante vida cultural gracias a sus museos, galerías, festivales y animadas noches que atraen a los visitantes a su centro histórico.

Fue fundada en el siglo xv como un pequeño pueblo de pescadores que floreció gracias al comercio marítimo entre las Azores, Inglaterra y Flandes, gracias a lo cual se pudo construir su bello casco antiguo de calles adoquinadas, edificios de piedra volcánica y monumentos de estilo barroco.

Detrás de la avenida Infante Dom Henrique, se sitúa el barrio histórico de Ponta Delgada con sus enmarañadas calles jalonadas de bellas casas de los siglos XVII y XIX.

Entre sus monumentos más emblemáticos se encuentran la iglesia Matriz de São Sebastião, el Forte de São Brás y las imponentes puertas de la ciudad, formada por tres arcos y un escudo de armas reales a través de los cuáles se puede ver tanto el centro histórico y la iglesia Matriz de São Sebastião por un lado, como la avenida del Infante Dom Henrique  y el mar, por el otro.

Los jardines botánicos, tanto el de António Borges como el de José do Canto, invitan al descanso entre una exuberante vegetación subtropical y plantas endémicas de las Azores.

Además, Ponta Delgada es también punto de partida ideal para explorar los paisajes volcánicos de São Miguel: las lagunas de Sete Cidades, aguas termales y plantaciones de té únicas en Europa. 

En suma, Ponta Delgada combina historia, naturaleza y hospitalidad, consolidándose como la joya urbana de las Azores.

Vista aérea de Sete Cidades, en São Miguel, con sus lagos de aguas verdes y azules rodeados de bosques, campos agrícolas y cráteres volcánicos.Sete Cidades

En el corazón de la isla San Miguel, se encuentra Sete Cidades, un volcán de tipo poligénico, con una caldera colapsada en la parte superior. La depresión creada tiene un perímetro casi circular jalonada por diversos miradores que ofrecen espectaculares vistas de la caldera.

En el fondo de la misma, se hallan las lagunas verde y azul, separadas por un pequeño puente. Según la leyenda, el color de los lagos proviene de las lágrimas de una princesa de ojos azules y su amado de ojos verdes.

Siete Cidades es ideal para senderismo y la fotografía. Es un símbolo de la belleza natural y el misterio de las Azores, cautivando a quien lo descubre.

Sendero de montaña en São Miguel, en las Azores, con un excursionista recorriendo un paisaje volcánico cubierto de vegetación y vistas panorámicas sobre lagos y el océano Atlántico.Senderismo

Hacer senderismo por las Azores es una de las mejores formas de descubrir su naturaleza: bosques de laurisilva, acantilados de vértigo, miradores con panorámicas espectaculares, bellísimas lagunas volcánicas…

La red de senderos de Azores formada por los antiguos caminos utilizados por sus habitantes como medio para llegar a sus pastos o para transportar sus productos y/o mercancías, es hoy en día un gran atractivo turístico.

Las rutas están perfectamente señalizadas y adaptadas a los distintos niveles, desde recorridos sencillos hasta las rutas más exigentes.

En la isla de San Miguel tenemos la fácil y circular ruta de la Aldea abandonada de Sanguinho. Si seguimos el curso del río hasta la cascada Salto do Prego, disfrutaremos de un bosque denso con pequeños puentes de madera.

En Pico, en cambio, el ascenso al volcán representa un reto inolvidable recompensado por una vista espectacular del Atlático.

Paisaje termal de Furnas, en São Miguel, con una poza de aguas humeantes rodeada de rocas volcánicas y abundante vegetación.Furnas

En el interior de la isla de San Miguel, se sitúa uno de los enclaves más turísticos de las Azores, Furnas. Famosa por sus impresionantes manifestaciones geotérmicas: vapor que brota de la tierra, fumarolas que silban, fuentes termales que burbujean… creando un espectáculo natural único.

Furnas también posee un lago en una parte de su caldera, el cual se puede rodear a pie o en bicicleta, deteniéndonos en los diferentes miradores para admirar sus aguas rodeadas de exuberante vegetación.

Quien visite Furnas no ha de marchar sin disfrutar de sus pozas y termas con aguas ferruginosas a 25ºC como la piscina termal del Parque Terra Nostra o las cinco piscinas de aguas termales a 39ºC de la Poça da Dona Beija.

Piscinas naturales de aguas cristalinas en la costa volcánica de las Azores, rodeadas de escarpadas paredes de roca y vegetación.Termas

El origen volcánico de las Azores otorga a las islas algunas de las mejores termas y fuentes naturales de Europa.

En San Miguel, más allá de Parque Terra Nostra y la Poça da Dona Beija, están las termas Ferraira. Situadas en la costa oeste de la isla, esta piscina natural clasificada como Monumento Natural Regional y Paisaje Protegido dentro de la Red Natura 2000, permite disfrutar de un baño cálido (30ºC) junto a las frías aguas del Atlántico.

Al sureste de la isla Graciosa, entre rocas de basalto, se ubican las piscinas naturales de Carapacho, al pie de un acantilado de 200 metros. Y en su vecina isla, San Jorge, la piscina de Simão Dias, una de las más emblemáticas del archipiélago, se caracteriza por el conjunto de columnas verticales de basalto que hace que las olas pierdan fuerza mientras el agua entra en la agreste piscina natural.

Cozido das Furnas, plato tradicional de las Azores, servido con carnes, verduras, patatas, coles y embutidos.Gastronomía

La gastronomía de las islas Azores ofrece una mezcla de sabores auténticos, marcada por la frescura de sus productos locales y el legado culinario de las distintas procedencias de sus colonos. Uno de los platos más representativos, es el famoso Cozido das Furnas, cociendo lentamente bajo tierra con el vapor volcánico diversos trozos de carne y verduras. Su productos lácteos, como el queso de San Jorge, gozan de una gran fama por su intenso sabor. 

Las Azores, rodeadas de mar disfrutan de una alta calidad en sus marisco y pescados, destacando el atún y el pulpo guisado. Y por último, destacamos sus frutas y verduras: repollos, piñas, plátanos, maracuyás… Comer en las Azores es una invitación a descubrir la riqueza de la naturaleza combinada con tradiciones ancestrales.

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