Guadamur

Ven y verás

A solo 13 km al suroeste de Toledo nos encontramos con el pueblo de Guadamur que entre otras muchas cosas alberga uno de los castillos mejor conservados de nuestro territorio, conocido como el castillo de Guadamur.
Los primeros asentamientos en la zona fueron hacia el Paleolítico, pero fue siglos después, cuando comenzó a tener cierta relevenacia de la mano de Don Pedro López de Ayala, hijo del canciller real y alcalde mayor de Toledo, quien en 1446 recibe Guadamur como concesión real.
Geográficamente pertenece a la comarca de los Montes de Toledo, conocida así por la vieja cordillera del mismo nombre que sirve de espina dorsal de la Meseta Granítica.
La comarca se divide en dos vertientes: la del Guadiana, en la que predominan las grandes rañas alternando con espesos montes, y la del Tajo donde se encuentran los grandes macizos y las principales alturas. Por el Norte, hacia el Tajo se prolonga el piedemonte de las sierras, extensión conocida como “la Sisla”, donde se encuentran diversos montes isla (Noez, Pulgar…). La comarca, en su zona de cordillera está ocupada por grandes fincas de bosque mediterráneo entre las que se encuentra el Parque Nacional de Cabañeros, salpicada por pequeños pueblos, en los cuales el castillo aparece como principal monumento.

Castillo de Guadamur

Este es el caso de la localidad que hoy visitamos, Guadamur, con su impresionante castillo, que preside la vida tranquila de este pequeño pueblo.
Durante el siglo XV la familia López de Ayala forma junto con Fuensalida y otras localidades la base territorial del Condado de Fuensalida. En esta época se contruirá el castillo (1468) que desde entonces marcará los acontecimientos históricos de la localidad, como las luchas del conde con la ciudad de Toledo o la presencia de los reyes Juana y Felipe el Hermoso, el cardenal Cisneros o el emperador Carlos I, hijo de Juana y Felipe.
Después de estas presencias regias, el castillo se convirtió en la residencia de verano del Conde de Fuensalida, aunque también en esa época sirvió como cárcel secreta de la Santa Inquisición. Como cárcel estuvo a punto de albergar a la princesa de Éboli, pero a los que sí, estuvieron presos allí, fueron el vidente Don Miguel de Piedrola Beaumont y Doña Juana Coello Vozmendiano y sus hijos, esposa de Antonio Pérez, secretario de Felipe II, acusado de traición.
Sufrió un lento declinar desde mediados del XVIII hasta 1890, en que fue restaurado por el Conde de Asalto, que lo habitó con su familia. Durante la Guerra Civil el Castillo de Guadamur fue saqueado sufriendo cierto deterioro. En los años noventa fue restaurado y hoy en día es uno de los castillos de su época mejor conservados de España.
Dentro del mundo de los castillos, el que nos ocupa, es un ejemplo significativo de fortaleza toledana del siglo XV con ciertas influencias italianas. Su planta es cuadrangular, de 30 metros de lado. Cuenta con dos recintos amurallados y un foso que en su origen tenía un puente levadizo defendido por dos cubillos y un matacán sobre la puerta. Posee también escarpa y contraescarpa, baluartes y defensas cilíndricos adosados a sus ángulos y paños. Los del muro exterior son más altos que los del interior, y mientras aquellos presentan troneras propias ya de un sistema defensivo de artillería, éstos aún tienen aspilleras con reminiscencia medieval.
En su interior hay una interesante colección de armaduras, tapices, cuadros y muebles de la época.

Ermita de Nuestra Señora de la Natividad

Otro de los monumentos fundamentales de Guadamur es la ermita de Nuestra Señora de la Natividad, éste es sin duda el edificio más antiguo de la localidad, el cuál se encuentra en el cerro del mismo nombre, muy próxima al castillo. Está construida en estilo mudéjar temprano toledano de los siglos XIII-XIV. Fue edificada sobre un antiguo edificio romano o posiblemente paleocristiano, ya que en su interior aparecieron importantes vestigios arqueológicos romanos, durante las últimas reformas en 1976.
Arquitectónicamente la ermita tiene una sola nave con ábside semicircular de mampostería con esquinas de ladrillo como único adorno. En su interior destaca el icono de tradición bizantina que representa a la Virgen niña y Santa Ana. Este cuadro muestra la peculiaridad que, junto con la Virgen del Perpetuo Socorro, es uno de los pocos cuadros bizantinos que se conservan en España. Al lado del altar dónde se encuentra el cuadro, están colgadas de la interesante cúpula de ladrillo, unas reproducciones de las coronas visigodas de Guarrazar cumpliendo la función votiva que tuvieron las originales.

Tesoro de Guarrazar

En 1858 unos vecinos de la localidad de Guadamur encontraron un tesoro de coronas, cruces y cadenas de orfebrería visigoda, que estaban enterradas en lo que parecía una tumba de una antiguo cementerio. Este tesoro es conocido como el Tesoro de Guarrazar. Entre todas las piezas halladas las más valiosas son las coronas votivas de los reyes Recesvinto y Siuntila. Ambas de oro y engastadas en piedras preciosas.
Actualmente las piezas están repartidas entre el Museo de Cluny (París), la Armería del Palacio Real y el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
Desde el 2007 la localidad de Guadamur cuenta con el Centro de Interpretación del Tesoro de Guarrazar, museo que recoge una muy buena reproducción del tesoro y demás piezas arqueológicas del yacimiento donde fue encontrado el tesoro. También hay paneles explicativos y videos que muestran la importancia de este tesoro y la historia del reino visigodo, que tuvo su capital en la cercana Toledo.
A unos pocos metros nos encontramos con la  ermita del siglo XVI sede del Museo Etnográfico de los Montes de Toledo, con sus más de 32 años de existencia, éste museo es de los más antiguos de la región. Su buena colección de útiles tradicionales pertenecientes a los treinta pueblos de la comarca, son una buena muestra de la forma de vida tradicional de la zona. Completan la colección diferentes objetos artesanales de la comarca, como la alfarería de Navahermosa y Los Navalucillos, hoy desaparecidas.
La iglesia parroquial de Santa María Magdalena también merece una visita. Ubicada en la Plaza de Recesvinto, se empezó a construir a comienzos del siglo XVII, con dos fases posteriores en 1700 y 1905 de planta basilical. Destacan las capillas del Cristo y de la Soledad. Los techos están cubiertos con bellos artesonados mudéjares y adosados a sus muros interiores hay importantes relieves visigodos en piedra caliza procedentes de Guarrazar.

Pedro Antonio Alonso
Amador Cuartero (foto)

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