Albarracín

Ciudad medieval

En el paraje incomparable de los Montes Universales donde nacen los ríos Júcar, Tajo y Guadalaviar, nos encontramos con la ciudad medieval de Albarracín. Considerada una de las ciudades más bellas de España, esta muestra al visitante una apasionante historia de lo que fue, es y será.
Uno de sus primeros pobladores fue la tribu celta de los lobetanos, los cuáles dejaron muestra de su presencia en las pinturas rupestres de arte levantino, las cuáles son Patrimonio de la Humanidad. En ellas observamos la vida de estos primeros pobladores cazando, danzando y rodeados de animales como toros, ciervos, caballos… A lo largo de los siglos Albarracín estuvo en manos de romanos, musulmanes y cristianos, los cuáles fueron dejando su impronta y dotando por tanto a la ciudad, de una inmensurable historia. Entre los siglos X y XI se comezó a construir su muralla, varias veces ampliada y reformada hasta la que conocemos en la actualidad. Dentro de su recinto amurallado, la escasez de terreno utilizable y su complicada topografía obligó a crear calles estrechas y encerradas creando una edificación en altura que no permitía ni siquiera el contacto visual con el exterior. A causa de estas condiciones la ciudad conserva hoy en día un caracter único que podemos observar y visitar en la Casa noble de los Pérez y Toyuela o en la Casa de la Jualianeta de construcción popular o simplemente paseando por sus callejuelas.

Sierra de Albarracín

Tras visitar la ciudad, nos adentramos en la Sierra de Albarracín que hará las delicias del visitante al ser una de las zonas montañosas más ricas de la Península Ibérica, ya que tiene una amplia variedad de flora y fauna. Entre esa fauna podemos destacar las aves rapaces, los reptiles o los lipidópteros, cuyo mayor exponente es la mariposa Isabelina. En cuanto a la flora, la mayor parte de esta serranía está cubierta de bosques de pinos, sabinas, arces y robles, intercalados de verdes prados y árboles de ribera junto a los ríos. Aunque sobre todos hay que destacar el Espacio Natural Protegido de los Pinares del Rodeno, el cuál ofrece al visitante uno de los conjuntos paisajísticos y culturales más hermosos de la zona. Este singular paraje está formado por pinares que crecen sobre las características piedras rojas llamadas rodenas.
Otra de las características geológicas más destacables de la Sierra de Albarracín son los macizos rocosos llamados muelas, que sobresalen del paisaje con sus paredes verticales y perfiles aplanados en la zona superior. Los parajes más abruptos se encuentran en las sierras de Jabaloyas y del Tremedal, donde, en esta última, se encuentra la impresionante Muela de San Juan.

Cristina Sáez

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